Los locatarios insistieron en que, sin vigilancia permanente, cualquier ordenamiento será temporal.
Salamanca, Gto.- La falta de vigilancia en la periferia del mercado Tomasa Esteves, mantiene invadidos los espacios de estacionamiento, pasos peatonales y zonas libres de obstrucción. Aunque recientemente se marcaron cajones para automóviles, motocicletas y cruces peatonales, comerciantes semifijos ocupan de forma permanente esas áreas, lo que complica la circulación vehicular y peatonal.
Locatarios del inmueble denunciaron que el problema continúa a pesar del balizamiento reciente. Señalaron que la saturación de vendedores ambulantes en banquetas y arroyo vehicular genera caos, bloquea accesos y representa un riesgo en caso de emergencias.
A través del área técnica de la Dirección de Movilidad trazó cajones delimitados y pasos peatonales para ordenar la zona. Sin embargo, al poco tiempo los puestos semifijos se instalaron sobre la pintura, dejando sin efecto la intervención.
“Pintaron todo muy bonito, pero al día siguiente ya estaban las carretas, las mesas y la mercancía encima. Nadie vigila y se vuelve a llenar igual, de nada sirve que pongan pintura si las autoridades no hace respetar los espacios, además cada vez hay más comerciantes y dijeron que ya no habría permisos en esta zona”, indicó un locatario.

Vecinos reportan que motocicletas se estacionan en doble fila, vehículos particulares invaden los cajones marcados y peatones deben bajar a la calle para sortear los puestos, exponiéndose al tránsito. Ante la saturación, solicitaron a las direcciones de Fiscalización y Movilidad mantener operativos constantes para liberar la vía pública. Plantearon que se garantice el respeto a las zonas de estacionamiento y a los cruces peatonales recién delimitados.
“Lo que pedimos es orden. Si hay espacios para cargar y descargar, si hay pasos para la gente, que se respeten. Así no se puede trabajar y tampoco se puede circular”, expresó otra comerciante establecida.
Los comerciantes establecidos advirtieron que la invasión afecta sus ventas, deteriora la imagen del mercado y desalienta a clientes que prefieren evitar la zona por el congestionamiento. Además, dificulta el paso de ambulancias, bomberos y patrullas ante cualquier contingencia.