Salamanca Guanajuato.- No se hacen daño en el marcador, se van cada uno con un lesionado y un punto.
Poco a poco se va poniendo interesante la pelea por obtener uno de los ocho lugares a liguilla, que brinda la categoría cuarta fuerza. Mientras el calendario avanza y hoy ya son 13 jornadas las disputadas en la última categoría de la Liga salmantina de Fútbol Amateur, no hay nada definido en cuestión de la tabla general, sí bien algunos equipos se han rezagado, matemáticamente la mayoría aún cuentan con posibilidades de meterse a la fiesta grande de la categoría.
Dos equipos que se armaron al principio de la temporada pensando en pelear por un lugar en liguilla, y posiblemente por el ascenso son los equipos de Mapaches Hotspurs y los Brujos de Barlovento.
La realidad hoy en día de ambas escuadras se encuentra en la media tabla, si bien antes de la jornada 13 los Brujos contaban con 19 puntos, tres unidades más que los Mapaches, su temporada ha sido muy parecida con altibajos frecuentes.
Algo que ha afectado a estos dos equipos son inasistencias de distintos elementos, así como la impuntualidad de algunos, situaciones que afectan cuando el técnico a cargo va a armar el cuadro inicial.

Para la jornada 13 sí encontraron Hotspurs y Barlovento, en un partido muy interesante ya que durante la temporada pasada empezaron a forjar una gran rivalidad a pesar de ser la primera temporada de los dos equipos.
Las 10 de la mañana del día domingo marcaban la cita para jugar lo que ya varios llaman el Clásico de la Cuatro, el lugar Exacto fue el campo San Gonzalo San Juan Chihuahua.
El clima fue muy variado durante el encuentro, a ratos se nublaba y soplaba un aire fresco, mientras que en ocasiones el sol pegaba a plomo llenando el ambiente de bochorno.

A pesar de ser un juego muy esperado por los dos equipos, terminó siendo un partido soso, con poca intensidad y pocas llegadas de peligro para ambas porterías.
La calentura lejos de ser canalizada en jugar un fútbol más explosivo, terminó siendo llevada a contar con más faltas cometidas que llegadas de gol.
En semanas previas se había hablado de las ganas de derrotar al acerrimo rival, pero el domingo en la cancha se vió más el miedo a perder que el anhelo de ganar.
El silbatazo final del árbitro marcó un 0 a 0 que no es digno de recordar, pero que ayuda a sumar un punto a cada equipo.