Cocineras de la comunidad indígena otomí, de Dolores Hidalgo, preservan recetas heredadas por generaciones
Salamanca, Gto. – Por medio de un diálogo entre el maíz, el fuego y la herencia de las ancestras, Gloria Vázquez Sánchez ha dedicado parte de su vida a la elaboración de tortillas ceremoniales; una muestra de la cultura otomí en el estado de Guanajuato.
Originaria de la localidad de El Llanito en Dolores Hidalgo, Vázquez forma parte del grupo de cocineras tradicionales de su región.

El conjunto, articulado por 15 cocineras, rescata sellos heredaros por sus abuelas, los cuales encapsulan una antigüedad de 100 a 200 años.
Sobre la elaboración de esta joya gastronómica, la artesana explicó que sigue el proceso tradicional del nixtamal para preparar la masa, la cual adquiere su color mediante sellos de madera.
“Plasmamos toda nuestra historia en una tortilla”, instó.
Por otra parte, narró que la pigmentación es rescatada de diversas plantas y cortezas, como el muicle y el palo de Brasil.

“Elaborar tortilla es algo impresionante, porque yo siento mucha emoción con algunos sellos y eso me ha pasado. Con algunos siento una impresión, una emoción (…) como si ellas estuvieran presentes”, expresó la cocinera.
Detalló que la tortilla representa una festividad vinculada a diversos momentos religiosos.
“Nuestra tortilla va en una fiesta religiosa, va en una boda, va en unos quince años, en un bautizo. No en todas las fiestas tienen la tortilla ceremonial. Hay fiestas que se engalanan, se engrandecen con la tortilla ceremonial”, dijo.

Asimismo, compartió que existen celebraciones patronales de su localidad donde este elemento es ofrecido, como es el caso de la Santa Cruz.
Gloria enfatizó que su comunidad rescata diversas recetas elaboradas con maíz: atole, gorditas y tortillas, que son reflejo de una herencia por sus abuelas. Y, precisó, que reconocer dicho legado permiten crear un puente directo con ellas.
Pese a que la tortilla ceremonial no se encuentra a la venta diariamente, subrayó que el grupo de cocineras tradicionales las ofrecen todos los domingos y, además, los pobladores pueden solicitar este producto para degustarlo en fiestas sociales.
A través de los sellos de las abuelas, las brasas y el calor del comal la tradición permanece con vida en El Llanito, en Dolores Hidalgo; una identidad guanajuatense.