Rescatista salmantina participó en labores de rescate de hombre atrapado nueve días tras sismo en Venezuela

Los equipos internacionales trabajaron en ocho sitios y lograron rescatar con vida a tres personas, además de localizar a 37 fallecidos

 

Salamanca, Gto.- Con 19 años de servicio en la Cruz Roja Mexicana de Salamanca y preparación especializada iniciada en 2018, Isabel Rodríguez Rivera encontró a su llegada edificios colapsados, familias que habían perdido a sus seres queridos y personas que buscaban desesperadamente ayuda tras sismo en Venezuela.

 

La rescatista salmantina enfrentó uno de los mayores retos de su trayectoria como rescatista al participar, por primera vez, en una misión internacional como integrante del equipo USAR de la Cruz Roja Mexicana, tras ser enviada a Venezuela luego del sismo registrado el pasado 24 de junio.

 

“Es impresionante, no se asemeja absolutamente nada a lo que podemos ver en fotos o videos”, relató la rescatista, quien permaneció 15 días fuera de México y trabajó durante 12 días en las zonas afectadas junto con otros integrantes del equipo USAR y cuatro binomios caninos.

 

En rueda de prensa, aseguró que esta misión representó años de capacitación, disciplina y responsabilidad, pero también un desafío emocional al enfrentarse directamente al dolor de familias que perdieron sus hogares, patrimonio y seguridad.

 

Durante la misión, los equipos internacionales trabajaron en ocho sitios y lograron rescatar con vida a tres personas, además de localizar a 37 fallecidos. Uno de los casos que más marcó a Isabel fue el rescate de Hernán, un hombre que permaneció nueve días atrapado entre los escombros de un edificio de ocho pisos y tres sótanos.

 

El hombre fue localizado el 28 de junio, después de que un equipo de la Cruz Roja de Costa Rica escuchara su llamado. Tras más de 100 horas de trabajo conjunto entre equipos de rescate de distintos países, finalmente fue rescatado con vida el 2 de julio.

 

“Lo primero que nos pedía era agua”, recordó Isabel, quien destacó que Hernán mantuvo en todo momento la esperanza e incluso bromeaba con los rescatistas.

 

La rescatista reconoció que durante la misión se viven momentos de miedo, frustración y cansancio, principalmente al trabajar en zonas de alto riesgo. Sin embargo, aseguró que nunca pensó en retirarse, pues la confianza en sus compañeros y la preparación de cada integrante del equipo les permitió mantenerse enfocados en el objetivo.