De acuerdo a comerciantes establecidos las básculas se encuentran alteradas y entregan kilos incompletos
Salamanca, Gto. Comerciantes establecidos y clientes que acuden a la periferia del mercado Tomasa Esteves, demandaron a las autoridades calibrar y supervisar las básculas de los puestos semifijos. Denuncian que al comprar productos a granel reciben menos cantidad de la que pagan, situación que califican como fraude, afectación directa a su economía y competencia desleal para quienes sí cumplen con la normativa.
La queja central es que varios consumidores se han percatado de que el peso marcado en las básculas no corresponde con el producto entregado. Al tratarse de ventas por kilo, la diferencia representa un gasto mayor al real y reduce la cantidad de alimento o mercancía que las familias llevan a casa.
“A veces va uno y compra futa o verdura que están dos kilos por 30 pesos por ejemplo, pero vas a otro comercio y pides que te lo pesen y resulta que ya le faltan 200 gramos, una situación que podría evitarse si la calibración fuera pareja no solo con los comerciantes establecidos”, señaló Genaro Domínguez locatario.
Para los clientes, el problema va más allá del peso, se trata de un fraude que merma su bolsillo, cada gramo que falta se traduce en dinero pagado de más. Además, comerciantes que año con año realizan la calibración de sus instrumentos de medición ante la Procuraduría Federal del Consumidor, señalan que esta práctica genera competencia desleal.

Ante este panorama, compradores y locatarios solicitaron a las autoridades municipales y a Profeco implementar operativos de verificación en la zona periférica del mercado Tomasa Esteves. Plantean que la revisión periódica de básculas es necesaria para garantizar que los instrumentos de medición cumplan con las normas oficiales mexicanas.
La calibración, no es un trámite menor; es el mecanismo que asegura transparencia en la transacción comercial y protege tanto al consumidor como al comerciante que opera dentro de la ley. Mientras no exista vigilancia constante, advirtieron, continuará la práctica de entregar menos producto del que se cobra, en perjuicio de la economía familiar y del comercio establecido.
Hasta el momento no se ha informado sobre un operativo específico en la zona, mientras este se desarrolla al interior del Tomasa Esteves, por lo que los inconformes insistieron en que la supervisión debe ser de manera general, para inhibir el uso de básculas alteradas y devolver certeza a las compras a granel en uno de los mercados más concurridos de Salamanca.