Este modelo se ha convertido en una variante más dea extorsión ya que los comerciantes son obligados a pagar incluso el triple del monto que se les da de manera obligada
Salamanca, Gto.- Al menos dos comercios de la zona sur del municipio habrían bajado sus cortinas en las últimas semanas por temor, luego de que sus propietarios cayeron en el esquema de préstamos ilegales conocidos como “gota a gota” y fueran víctimas de presiones y amenazas para obligarlos a seguir endeudándose.
De acuerdo con testimonios recabados, uno de los casos corresponde a un comerciante dedicado a la venta de alimentos, quien en medio de una emergencia económica aceptó un préstamo de 5 mil pesos ofrecido por personas de origen extranjero, recomendadas por otro locatario.


El acuerdo, bajo pagos semanales y con intereses excesivos, lo llevó a desembolsar cerca de 15 mil pesos al final del plazo, es decir, el triple de lo solicitado.
Sin embargo, el problema no terminó con la liquidación de la deuda. Según relató el afectado, al concluir los pagos nuevamente le ofrecieron otro crédito, el cual rechazó al no requerir más dinero.
La negativa, dijo, desató una escalada de hostigamiento. Los prestamistas le exigieron aceptar un nuevo préstamo por un monto mínimo de 2 mil pesos y le advirtieron que cada día de retraso incrementaría la cantidad a pagar.
Ante la imposibilidad de seguir cubriendo los montos, las presiones se transformaron en amenazas directas.
“Me empezaron a amenazar, incluso pasaban enfrente de mi negocio y desde afuera me enseñaban armas de fuego. Lo que hice fue cerrar, no tuve más remedio. Me dijeron que sabían dónde vivía y ese es el peor miedo, por mi familia”, narró el comerciante.

Aseguró que otro establecimiento ubicado sobre la misma cuadra habría cerrado por una situación similar, lo que evidencia que estas personas operan con libertad en la zona, enganchando a pequeños comerciantes en situación vulnerable para mantenerlos dentro del esquema.
Ante estos hechos, los afectados hicieron un llamado a otros propietarios de negocios a no dejarse llevar por la aparente facilidad con la que se ofrecen estos préstamos ilegales, sobre todo cuando atraviesan una crisis económica, y a buscar alternativas formales de financiamiento antes de poner en riesgo su patrimonio, su seguridad y la de sus familias.