Madres buscadoras enfrentan obstáculos para recuperar restos de víctimas arrojadas a pozos en región Laja-Bajío

Algunos pozos tienen una profundidad de más de 170 metros, lo que dificulta la extracción

Salamanca, Gto.- Colectivos de búsqueda denunciaron las dificultades para extraer restos humanos de pozos de agua utilizados por la delincuencia para ocultar a personas desaparecidas en la zona Laja-Bajío, principalmente en los municipios de Villagrán y Juventino Rosas. La profundidad de los pozos, la falta de equipo especializado y la intervención de grupos criminales complican la recuperación de los cuerpos.

Bibiana Mendoza, vocera del colectivo Hasta Encontrarte, explicó que realizan búsquedas independientes y en coordinación con la Comisión de Búsqueda en Juventino Rosas, Villagrán y Cortázar, sin embargo, únicamente la Comisión cuenta con la herramienta necesaria para recuperar cuerpos de pozos de riego activos, algunos con más de 170 metros de profundidad.

Se han localizado restos en pozos que aún están en uso, lo que significa que comunidades consumen agua que ha estado en contacto con restos humanos. Varios sitios ya no reciben seguimiento debido a que extraer a las víctimas resulta “casi imposible” por las condiciones técnicas y la profundidad.

La activista agregó que la labor de búsqueda se vuelve más compleja porque han solicitado a la Fiscalía General del Estado y a la Comisión de Búsqueda un plan a largo plazo para el rescate de cuerpos en pozos, sin que hasta ahora exista una estrategia definida.

No obstante, la delincuencia organizada ha obstaculizado los trabajos, en una ocasión ubicaron un pozo con restos y al regresar al día siguiente con la Comisión Local de Búsqueda, el sitio había sido cubierto con una tolva de tierra. Estos actos generan temor entre las familias porque reducen las posibilidades de recuperar a sus seres queridos.

“Nos da muchísimo miedo el tema de los pozos de riego porque sabemos que si nuestros familiares llegaron hasta ahí, difícilmente los vamos a rescatar un día”, afirmó.

La mayoría de los casos que busca el colectivo corresponden al periodo 2017-2019, aunque a la fecha muchos familiares continúan sin ser localizados. La zona Laja-Bajío concentra un alto número de desapariciones vinculadas a la violencia, de acuerdo con organizaciones civiles.