Señalan violencia verbal y castigos físico en Secundaria Albino García dentro de materia de artes y danza

“les decía a sus compañeros que los pisaran”, narraron testimonios y temen represalias

Salamanca, Gto. – Padres de familia de la Escuela Secundaria Albino García denunciaron acciones que forman parte de una presunta violencia verbal, emocional y psicológica atribuida al ayudante de danza, identificado como sobrino de la docente de artes, Zuloaga, quien también ha sido señalada por supuestas conductas intimidatorias hacia los alumnos.

De acuerdo con testimonios de varios tutores, las presuntas agresiones no serían hechos aislados, sino conductas que se han repetido por generaciones y que incluso han provocado afectaciones psicológicas, como episodios de ansiedad en los menores.

Los jefes de familia externaron que existe un trato intimidatorio ejercido por la docente.

“Soborna a los niños con dinero para pasarles la materia, los agrede verbalmente, psicológicamente, los pone a limpiar los salones y si no lo hacen bien, los vuelve a poner a hacerlo. Les dice que en su vida van a ser unas ratas asquerosas, (…) Dentro de la institución está su sobrino, no es docente, pero le ayuda a clases de danza (…) si no les sale bien el paso los pone hacer sentadillas y lagartijas, hasta que él diga ‘basta’”, narró preocupado denunciante quien ha preferido mantenerse en anonimato por represalias.

En este contexto, otros padres externaron situaciones que les han preocupado sobre dicho asistente.

“Si no les salía bien los pasos los tiraba al piso y les decía a sus compañeros que los pisaran”, dijo.

De igual modo, narraron que los presentes casos vulneran la integridad de los alumnos, quienes han externado en diversas ocasiones que temen asistir a la institución.

Lamentaron que los directivos no emitan protocolos que salvaguarden la salud emocional del alumnado, ya que, desde su perspectiva, los estudiantes se encuentran en una situación vulnerable.

Añadieron que los acercamientos y diálogos entre autoridades educativas no han materializado soluciones, sino que han terminado en constantes intimidaciones hacia sus pequeños.