Con 30 años de historia de restauración, Patronato logra intervención de piezas separadas hasta dos metros del muro; recinto es considerado la máxima joya barroca de Salamanca
Salamanca, Gto.- Concluyeron los trabajos de conservación y limpieza superficial de dos de los retablos más valiosos y complejos del templo de San Juan de Sahagún, conocido como San Agustín, considerados joyas del patrimonio ultrabarroco nacional.
La intervención, a cargo de una especialista con 30 años de experiencia y más de 10 años de colaboración con el Patronato de Conservación del Templo, representó un reto técnico mayor debido al grado de deterioro y a la separación de las estructuras del muro principal de hasta dos metros, lo que complicó la instalación del andamiaje y el acceso a las partes altas.
De acuerdo con la especialista, el trabajo se realizó de forma metodológica, de arriba hacia abajo, con una limpieza superficial tanto de la estructura como de las esculturas que componen los retablos.
“Son los dos retablos más complicados por su valor y por su diseño. Son joyas del patrimonio cultural, una expresión ultrabarroca única a nivel nacional que merece toda la atención”, señaló.


Cynthia de la Paz Apodaca, especialista en restauración y conservación de muebles e inmuebles, reconoció la labor del Patronato, al que calificó como incansable en la gestión de apoyos institucionales y gubernamentales para preservar el inmueble.
“En 30 años no conozco otro patronato tan trabajador y dedicado como este. Hubiéramos querido hacer más, pero no siempre se cuenta con la posibilidad. Fue un buen inicio para un proceso de conservación integral, aunque el trabajo en el templo es inagotable”, expresó. Subrayó que la riqueza del recinto a nivel nacional obliga a que su conservación sea una prioridad permanente.
*400 años de historia*
El Templo y exconvento de San Juan de Sahagún es considerado la máxima joya de la arquitectura salmantina y uno de los ejemplos más completos del barroco novohispano en México.
Su historia inicia el 26 de mayo de 1615, cuando Fray Juan de San Nicolás colocó una campana y un altar al aire libre para fundar el convento agustino, tras haber obtenido licencia del rey Felipe III. En un inicio se levantó una humilde ermita de adobe y paja dedicada al Beato Juan de Sahagún, patrono de Salamanca, España.

La construcción del templo actual se desarrolló entre 1642 y 1706, aunque el convento se concluyó hasta 1771 y llegó a ser sede de la Provincia de San Nicolás de Tolentino. Su interior resguarda once retablos dorados colocados entre 1768 y 1782, descritos en tiempos de la Colonia como de los más monumentales de la Nueva España, reconocidos hoy como Conjunto Relicario Virreinal de América.
Aunque su fachada es sobria, de cantera, el interior deslumbra por el dorado de sus retablos churriguerescos, frescos y pinturas virreinales. El recinto fue declarado Monumento Histórico y hoy sus claustros albergan la Casa de la Cultura de Salamanca y el Centro de las Artes de Guanajuato.