Paso de camiones de volteo destruye superficie de la calle Río Balsas en Salamanca; vecinos rellenan con escombro

Sin alumbrado y con hundimientos, la vialidad se ha convertido en un riesgo nocturno para vecinos de las colonias Sardinas y Albino García en la zona noreste de la mancha urbana

Salamanca, Gto.- Con más de un kilómetro de hundimientos, sin una sola lámpara y con un dren a cielo abierto a unos centímetros de la carpeta, la calle Río Balsas se convirtió en una trampa nocturna para más de 500 familias de las colonias Sardinas y Albino García, luego de que el tránsito diario de decenas de camiones de volteo para las obras del tren interurbano Salamanca-Irapuato terminara por destrozarla.

La vialidad, que ya presentaba falta de mantenimiento, empeoró de forma acelerada desde el inicio de los trabajos de nivelación del tramo ferroviario. Hoy, lo que eran baches son cráteres que los propios vecinos intentan tapar con escombro, un remedio que dura apenas unos días antes de que el material quede regado por el paso de las unidades pesadas y el tráfico local.

Además de la necesidad de nivelación y reencarpetado, la zona carece de alumbrado público, por lo que la circulación sobre esta vialidad representa un riesgo principalmente por las noches para habitantes de las colonias Sardinas y Albino García.

Vecinos indicaron que, el riesgo se agrava porque de manera paralela a la vialidad se encuentra el cauce de un dren a cielo abierto, sin señalización ni protección adecuada, lo que en condiciones de oscuridad incrementa la posibilidad de accidentes.

“Si de día está feo, de noche está peor, hay muchas personas o jóvenes en moto que regresan de su trabajo o escuela por la tarde, y que pueden caerse o corren peligro que un carro los aviente por esquivar estos que no son baches, son cráteres”, indicó un vecino.

De acuerdo con los vecinos, las condiciones de esta calle empeoraron a la par de que iniciaron los trabajos de nivelación de terrenos para el tramo Salamanca-Irapuato del tren interurbano.

Desde entonces, a diario decenas de camiones de volteo y maquinaria pesada circulan por la zona, a lo que se suma el tráfico particular local, transporte público y vehículos de servicios, rebasando la capacidad de una vialidad que no fue diseñada para carga pesada.

“Antes tenía baches, pero con los camiones del tren se acabó de destruir. Nosotros le echamos escombro porque ya no se podía ni pasar, pero con la lluvia se vuelve a hundir y en la noche no se ve nada, es una boca de lobo y con el dren a un lado”, agregó.