Entre tumbas olvidadas y restauradas, el camposanto guarda historias de la epidemia de 1855 y la división porfiriana entre ricos y pobres
Salamanca, Gto.- El panteón de Las Flores, el más antiguo de Salamanca, lleno de historias y leyendas que enmarcan al conocido cementerio
Este camposanto, que recibe visitantes durante todo el año, incrementa su afluencia a partir del 31 de octubre y hasta el 2 de noviembre, cuando los salmantinos acuden a visitar a sus familiares y amigos que yacen en esta tierra.
Entre tumbas algunas viejas y olvidadas y otras más nuevas y restauradas, el lugar guarda un sinfín de historias. Cuenta la leyenda que entre los años 1855 y 1856, el panteón fue creado y usado para enterrar a las víctimas de una de las epidemias más fuertes que golpeó a la entonces Villa de Salamanca. Ante la inmensidad y el gran número de muertos, se dice que los primeros cuerpos eran arrojados a una fosa común sin conocer su nombre.
Se cuenta también que a este camposanto se le asignó el nombre de Las Flores porque a un costado del barrio de San Roque existió uno más pequeño llamado Barrio Las Flores, el cual hoy en día ya no existe.
Como dato histórico, entre los habitantes se platica que en este antiguo panteón existía una costumbre propia de la época porfiriana: el camposanto se dividía en dos partes, el lado izquierdo para los pobres y el lado derecho para los ricos.
A partir de este fin de semana, las visitas comenzaron a llegar con cubetas, escoba y jabón para limpiar cada tumba, una tradición que data de varios años. Criptas antiguas y recientes reciben una limpieza profunda por parte de sus familiares.
Para este 1 y 2 de noviembre, cada cementerio recibio a sus visitantes durante el día y la noche, aunque no solo a los vivos, sino también a las almas de aquellos que visitan la tierra de los vivos, de acuerdo con la tradición mexicana.




