“Me robaron hasta las ganas de respirar”: madre busca a dos hijos desaparecidos con cinco años de diferencia

Elizabeth perdió a dos de sus hijos, luego de que fueron privados de la libertad en circunstancias similares, el primero de ellos en 2018 y en 2023 el segundo

Salamanca, Gto.- El dolor es el mismo que el del primer día. Desde hace ocho años, Elizabeth recorre calles, pega fichas y toca puertas con la esperanza de encontrar a dos de sus hijos, desaparecidos en circunstancias similares en Villagrán.

Su vida cambió para siempre en dos fechas. La primera en 2018, cuando se llevaron a Fabián; la segunda, el 23 de junio de 2023, cuando un grupo de hombres se llevó a Uriel de la puerta de su propia casa.

“Son cinco años de diferencia en que pasaron los hechos; a Fabián se lo llevaron en una camioneta negra cabina y media, tenía 17 años en ese momento, tres hombres armados lo sacaron del domicilio en el que vivía con su pareja; a Uriel se lo llevaron de la puerta de mi casa en una camioneta tipo Blazer blanca, lo último que le dijo a sus hermanos fue que sin importar lo que escucharan no salieran a la calle”, narró.

Durante cinco años buscó sola. Sin colectivo, sin acompañamiento, solo con la foto de su hijo en las manos.

“Antes andaba sola preguntando o pegando fotos de él, los primeros cinco años anduve sola, no busqué a nadie, por mis propios medios me movía a buscar a mi hijo”, recuerda.

Fue hasta 2023, tras la segunda desaparición, cuando a través de una conocida se acercó al colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos, que agrupa a familias de Salamanca, Villagrán, Juventino Rosas, Valle de Santiago y Jaral del Progreso.

Ahí encontró lo que no había tenido: asesoría para dar seguimiento a carpetas, herramientas para la búsqueda en campo y, sobre todo, contención emocional.

“Son tres años los que tengo en el colectivo que me uní por esta causa por la pérdida de mi segundo hijo, se deteriora uno con el tiempo, ya no tengo la misma fuerza de hace ocho años de salir a buscarlo”, dice.

La desaparición también la convirtió en madre por segunda vez. Cuando Fabián desapareció, su pareja le dejó a su nieto de apenas ocho meses. Hoy ese niño tiene ocho años y es a quien Elizabeth cuida mientras sigue buscando.

“Te quitan una parte de ti, es un dolor insoportable, que no se le desea a nadie, más que nada porque también se desaparece la familia, los amigos, todo mundo y te dejan sola con tu dolor y uno tiene que cargar con eso y los señalamientos de que fue tu culpa por descuidarlos. A mí me robaron hasta las ganas de respirar, no se supera una pérdida”, expresa.