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Salamanca Guanajuato.-El deporte mexicano volvió a dejar huella en el escenario internacional. La Selección Mexicana Femenil de fútbol para invidentes consiguió una histórica medalla de bronce en el Campeonato Americano IBSA 2026, celebrado en Brasil, convirtiendo su primera experiencia internacional en una actuación que quedará marcada para el deporte adaptado nacional.

El pasado 8 de septiembre, el conjunto tricolor cerró su participación con una victoria de 1-0 sobre Canadá en el encuentro por el tercer lugar. El resultado permitió a las mexicanas celebrar un podio en su debut y demostrar que el talento, la preparación y la determinación pueden abrirse paso incluso ante los grandes retos de la competencia internacional.
La anotación que definió el encuentro nació de una acción conjunta entre Aidé Guadalupe Hernández Romero y María de los Ángeles Ortiz Montiel, quienes encontraron la fórmula para superar a la defensa canadiense y darle a México el gol que terminó valiendo una medalla.
La actuación del representativo mexicano representa un momento trascendental para el crecimiento del fútbol para invidentes en el país. Se trata de un proyecto que apenas comienza a escribir sus primeras páginas y que ya consiguió colocar a México entre las mejores selecciones del continente.

Bajo la dirección de Wendy del Río, el equipo emprendió un proceso de preparación y selección que tuvo como objetivo construir una escuadra capaz de competir en el Campeonato Americano. El trabajo previo permitió reunir a jugadoras de diferentes entidades del país y formar un grupo que respondió con personalidad ante un desafío de carácter internacional.
La competencia en São Paulo representó una prueba de alto nivel para las mexicanas, quienes tuvieron que enfrentarse a selecciones con mayor recorrido dentro de esta disciplina. Sin embargo, lejos de intimidarse, el combinado nacional mostró capacidad competitiva y terminó encontrando su recompensa en el partido por el tercer puesto.
El podio continental quedó encabezado por Argentina, mientras que Brasil obtuvo la medalla de plata y México se quedó con el tercer lugar. Para las tricolores, el bronce adquiere un significado especial debido a que llegó en el primer torneo internacional disputado por una selección femenil mexicana de fútbol para invidentes.

El plantel estuvo conformado por representantes de Puebla, Jalisco y Ciudad de México, entre ellas María de los Ángeles Ortiz Montiel, Aidé Guadalupe Hernández Romero, Lucero Ávalos Martínez, María de Jesús Venegas Vázquez, Paulina Hernández Martínez e Ilse Guadalupe Avilés Martínez. También participaron las porteras Cristian Mora Chahuey y Ania Paola Naveja Gutiérrez, además de María Elena Coca Pérez como guía de arco.
El fútbol para invidentes exige una comunicación y concentración extraordinarias. Las jugadoras deben utilizar principalmente el sentido del oído para ubicar el balón, que cuenta con elementos sonoros, mientras las indicaciones de sus compañeras y de los guías se convierten en una herramienta indispensable para orientarse dentro del terreno de juego.
Cada movimiento requiere confianza y precisión. Un pase, una conducción o un disparo no solamente dependen de la capacidad técnica, sino también de la coordinación entre las futbolistas y de la capacidad para interpretar los sonidos que se producen durante el partido.

Precisamente esa combinación de talento y concentración llevó a México a conquistar un lugar en el podio.
El resultado obtenido en Brasil también representa una importante plataforma para el futuro. La experiencia adquirida en este campeonato permitirá al proyecto femenil mexicano continuar creciendo y buscar nuevos objetivos dentro del calendario internacional.
Con el Campeonato Mundial Femenil de Fútbol para invidentes de 2027, programado también en São Paulo, en el horizonte, el bronce conseguido en 2026 puede convertirse en el primer gran capítulo de un proceso que aspira a consolidarse en los próximos años.
México llegó a Brasil para competir, pero regresó con algo mucho más importante: una medalla, experiencia internacional y la certeza de que el fútbol para ciegas femenil tiene un futuro prometedor en el país.

