Las malas condiciones e equipos de seguridad y falta de medicamentos afectan a cerca de cinco mil trabajadores
Salamanca, Gto.- Luis Miguel Lee Palos secretario general de la Sección 24 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), expuso las carencias que enfrentan alrededor de cinco mil trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex), en Salamanca, tanto en la refinería como en el hospital regional.
“Estamos muy lastimados en salud, tenemos un rezago muy importante dentro de nuestras instalaciones como es el Hospital Regional Salamanca, en el que también se tiene déficit de condiciones para los trabajadores y sus familias en medicamentos, aparatos, material quirúrgico, porque hay un desabasto de medicamentos en todas las áreas y especialidades, médicos y especialistas”, declaró.
En este sentido, los petroleros salmantinos denunciaron las carencias de equipos personales; falta de mantenimiento preventivo y correctivo a los equipos; plantas de proceso. Entre ellos, alertaron sobre la falta equipo como la motobombas de contra incendio ya que de siete con las que se cuentan en la refinería solo una funciona
Ante ello, sostuvieron que llevan siete años de abandono, falta de mantenimiento y una gestión administrativa que prioriza la apariencia sobre la seguridad, han convertido a la refinería de Salamanca en un riesgo latente, no solo para quienes trabajan ahí, sino para toda una ciudad que duerme junto a un gigante que ya no tiene quién lo cuide.
En cuanto al servicio médico se compartió que las citas con especialistas se otorgan con largos periodos de espera; hay escasez de especialistas y las cirugías se posponen o cancelan por falta de médicos, insumos e incluso por malas condiciones en las instalaciones.
Además de que no hay clima adecuado en quirófanos, lo que impide realizar procedimientos. “Hay quienes tienen más de un año esperando una cirugía”, comentó un trabajador jubilado desde hace 12 años, quien además padece diabetes y enfrenta dificultades para obtener su medicamento.
Aunque los derechohabientes aseguran que el deterioro ha sido progresivo, coinciden en que el problema se ha agravado recientemente. Pemex no ha emitido una postura oficial, mientras la atención médica que antes distinguía al hospital continúa en declive.
