EL GRANDE, UN ÁRBITRO QUE IMPONE CON SU FÍSICO Y TALENTO



Salamanca Guanajuato.- Rubén sigue una tradición familiar y disfruta del fútbol a su manera.

No cualquiera se atreve a ser árbitro amateur, el portar el uniforme de Nazareno conlleva una responsabilidad enorme incluso mayor a aquellos que tienen la tarea de atajar o impedir goles.
Incluso muchos jugadores comentan que es más fácil ponerse los tachos que colgarse el silbato.
Y es que aunque son los menos queridos de un terreno de juego, terminan por ser los más importantes por su labor y la aplicación de sus conocimientos.
Se dice que hoy en día al menos en México, ser árbitro es un oficio de alto riesgo, no solamente se enfrentan a las inclemencias de las canchas o del clima, también tienen que enfrentarse y aguantar los reclamos exacerbados de jugadores, cuerpo técnico y aficionados que regularmente no están en sus cabales.



Rubén Alejandro Hernández Pantoja, mejor conocido como ‘El Grande’, es un ciudadano Salmantino que al igual que miles en la localidad es un apasionado por el fútbol.
Desde pequeño, Rubén creció entre pelotas, silbatos y tarjetas. Debido a que su señor padre y uno de sus tíos participaron por muchos años activamente del arbitraje amateur. Como buenos futboleros le enseñaron a Rubén a patear la pelota y a festejar los goles, pero siempre inculcándole la importancia que tenían los árbitros a la hora del partido.
Fue Aproximadamente a la edad de 14 años cuando Hernández Pantoja decidió tomar clases de arbitraje y empezó a recibir sus primeras designaciones, no lo hizo por obligación sino por seguir la tradición familiar.
Hoy en el salmantino cuenta con 29 años de edad y 15 como árbitro.



Si bien Rubén Alejandro disfruta de jugar fútbol en la posición que se le soliciten, comenta que no hay sensación de adrenalina y de confianza más grande que la que le brinda colgarse el silbato y traer su libreta y sus tarjetas en la bolsa.
Regularmente en el fútbol llanero los partidos se llevan a cabo solamente con árbitro central, por lo que el triunfante debe estar atento a todas las jugadas y movimientos de la cancha, pero cuando se juega con tripleta ‘El Grande’ prefiere ser central para tener el control de decisiones y así hacer quedar bien a la tercia.
Aunque hay muchas campañas tratando de rescatar el fútbol del Bajío para las familias, el peligro que corren los árbitros es latente, Rubén considera que existen condiciones críticas para lo que los árbitros del Bajío lleven a cabo su trabajo, aunque muchas veces quisiera no pararse en alguna cancha deben hacerlo porque trabajo es trabajo. También acota que es una pena que los silbantes no puedan llevar a sus familias para que vean cómo realizan su trabajo por el riesgo a que los agredan tanto a sus familiares como a ellos.