Denuncian comerciantes de calle Hidalgo que vertido de aceites y restos de alimentos en coladera provoca olores fétidos y caídas

En la zona existen algunos establecimientos que ofertan alimentos preparados

Salamanca, Gto.- Comerciantes establecidos en la calle Hidalgo en la zona centro, denunciaron la disposición inadecuada de restos de alimentos, aceites y grasas en una de las coladeras ubicadas entre las calles 5 de Mayo y Tomasa Esteves, lo que ha generado olores fétidos y accidentes por superficie resbalosa.

De acuerdo con los locatarios, el vertido constante de desechos orgánicos y residuos de cocina en la alcantarilla provoca que la grasa se acumule y escurra sobre la banqueta, principalmente en horas de mayor afluencia. El problema se agrava con el calor, pues los olores se intensifican y afectan a clientes y peatones.

La NOM-002-SEMARNAT-1996 establece los límites máximos permisibles de contaminantes en descargas de aguas residuales a los sistemas de alcantarillado, que considera como falta administrativa arrojar desechos que provoquen insalubridad en la vía pública.

“Ya se han caído varias personas, sobre todo adultos mayores. La banqueta queda como con una capa de manteca y aunque uno le eche agua, se pone peor. Es un peligro”, afirmó una comerciante que tiene su local frente a la coladera señalada.

Los afectados indicaron que el problema es recurrente y que han tenido que colocar cartones o aserrín para evitar que los clientes resbalen al ingresar a los negocios. Señalan que el escurrimiento de grasas proviene de descargas irregulares y no de la lluvia.

Los comerciantes solicitaron la intervención de la Dirección de Medio Ambiente, CMAPAS y Fiscalización para que realicen una inspección en la zona, identifiquen el origen de las descargas y apliquen las sanciones correspondientes.

Recordaron que el Reglamento para la Protección Ambiental y el Reglamento de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado prohíben verter aceites, grasas y residuos sólidos al drenaje, pues provocan taponamientos, malos olores y daños a la red sanitaria.

“Que revisen qué negocios están tirando su grasa ahí. No es justo que por unos paguemos todos con la pestilencia y los accidentes”, comentó otro locatario.