De acuerdo al personal de la unidad deportiva se debe realizar una solicitud previa para el uso del espacio
Salamanca, Gto.- Mientras el país centraba su atención en los estadios de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey por la justa mundialista de 2026, en Salamanca el llamado “legado social” del Mundial se tradujo en canchas de fútbol en la Deportiva Norte, construidas con más de 10.3 millones de pesos de recursos públicos, que hoy permanecen cerradas a la población en general.
De acuerdo con información oficial, dos canchas fueron construidas con recursos municipales por 8.5 millones de pesos y dos más con financiamiento federal a través del programa Mundial Social por 1.84 millones de pesos. Fueron inauguradas en junio de 2026 bajo el discurso de ser infraestructura permanente para niños, jóvenes y familias.

A más de un mes de su inauguración, la realidad es distinta.
Padres de familia, entrenadores y deportistas amateurs denuncian que el acceso a las nuevas canchas está restringido y reservado para el uso exclusivo de funcionarios, conocidos y amigos de empleados del gobierno que encabeza César Prieto. La población que acude de manera regular a la Deportiva Norte se encuentra con puertas cerradas, horarios apartados o con la respuesta de que “ya están reservadas”.
El caso exhibe la contradicción del discurso oficial, se presume una inversión histórica para la reconstrucción del tejido social, pero se privatiza de facto el uso de un bien público pagado con impuestos de los salmantinos.
¿Qué ganó Salamanca con el Mundial?, cuestionaba el boletín oficial. La respuesta oficial fue: cuatro canchas, más de 10 millones invertidos, infraestructura para la niñez. Sin embargo, en los hechos, Salamanca no registró derrama económica relevante por el Mundial y ahora tampoco registra beneficio deportivo directo, porque la infraestructura no está al servicio de la comunidad.
La crítica social es clara, al considerar que el recurso público no puede destinarse a obras de relumbrón para después convertirse en canchas de uso exclusivo del círculo cercano al poder. Si el objetivo era fomentar semilleros deportivos, ¿por qué un niño de una colonia popular no puede entrar a jugar? ¿Por qué un equipo llanero debe seguir jugando en tierra mientras las canchas de pasto sintético lucen vacías y apartadas para funcionarios?

El programa federal Mundial Social fue diseñado precisamente para acercar infraestructura a ciudades que no fueron sede. En Salamanca, el espíritu se desvirtuó. No es falta de infraestructura, es secuestro de la infraestructura.
Ante ello, deportistas exigen al Gobierno Municipal transparentar el reglamento de uso, horarios, criterios de préstamo y bitácora de usuarios de las canchas. Además, piden que se garantice acceso libre, equitativo y sin condicionamientos políticos, con prioridad para escuelas, ligas infantiles y colonias populares.
De lo contrario, los más de 8 millones de pesos municipales y casi 2 millones federales invertidos no serán legado mundialista, sino un monumento más al privilegio, al amiguismo y a la exclusión del pueblo que dice representar la Cuarta Transformación en Salamanca.