Cera escamada: Una fusión de legado familiar y reflejo de identidad salmantina en manos de la familia Ramírez

El artesano Ramón Ramírez López mantiene un legado iniciado en 1870; sus piezas han llegado hasta el Vaticano y Madrid

 

Salamanca, Gto.- La cera escamada brinda identidad al municipio y es símbolo de sus tradiciones, aseguró el artesano Ramón Ramírez López, quien ha continuado con un legado familiar que se originó hace aproximadamente 150 años.

 

El origen de esta artesanía se remonta a 1870, cuando su familia estaba al servicio de los Frailes Agustinos, quienes les solicitaban la elaboración de cirios. Fue entonces cuando surgió la petición de crear ceras con adornos florales, aprovechando que su bisabuelo era jardinero y contaba con una florería. Esa influencia representó un acercamiento a lo que en España se conocía como cera rizada.

A partir de ese momento, explicó el artesano, el pabilo comenzó a portar flores y la cera a lucir coronas elaboradas con papel encerado.

 

“Pero al tiempo de llegar la flama al decorado se tenía el riesgo de que se prendiera”, recordó Ramírez, situación que los impulsó a adaptar los materiales y a crear moldes especiales para diseñar los adornos florales sin riesgo.

“Dentro de la identidad de Salamanca, pues está en los Gremios, ese es lo principal, que de ahí empezó la tradición que la trabajaban mi abuelo, mis tíos, mi papá, que era una tradición que se arraigó con costumbres y tradiciones de Salamanca”, afirmó.

 

La cera escamada está presente a lo largo de todo el año en las principales festividades del municipio: San Isidro, San Juan, la Santa Cruz y los Gremios del Corpus Christi, además de servir como ofrenda en el Día de Muertos y en las celebraciones a la Virgen de Guadalupe en diciembre.

En su taller se elaboran entre 50 y 100 piezas al día, dependiendo de la temporada y la complejidad del diseño.

 

“Yo creo que este oficio que tenemos es una tradición que debemos darle una continuidad y seguirla. Necesitamos darle continuidad”, subrayó el artesano.

 

El trabajo de la familia Ramírez ha traspasado fronteras. En 2010 realizaron envíos al Vaticano con motivo de las festividades navideñas y en 2023 compartieron su taller en Madrid, donde los españoles conocieron la transposición de la cera rizada a la cera escamada salmantina.

 

Hoy, su núcleo familiar continúa el legado iniciado hace más de un siglo. Entre colores, moldes y el calor del fuego, la cera sigue tomando forma, encapsulando una historia familiar que logró fundirse con las costumbres y la fe de toda una ciudad.