Capitán Primero Huerta: Reflejo de tenacidad y valentía

Encontró en el Heróico Cuerpo de Bomberos una familia

 

Salamanca, Gto. – “Todos los momentos me han dejado una huella”, dice con orgullo José Guadalupe Huerta, Capitán Primero del Heroico Cuerpo de Bomberos de Salamanca.

 

Lo que para muchos es solo un requisito escolar, para él se convirtió en destino. Huerta llegó a la corporación cuando cursaba la preparatoria, para cumplir con sus horas de labor social.

“Entré aquí por trabajo social, cuando estudiaba la preparatoria, de ahí surgió el interés de ayudar a la gente. Duré seis meses del semestre de la prepa en Servicio Social y ya posteriormente me hice voluntario”, compartió.

 

Desde entonces, no se ha ido. Entre sirenas, uniformes y guardias interminables, encontró algo más que un oficio: una familia.

 

En su memoria guarda incendios que lo marcaron, como aquel en Marfil, Guanajuato, en una empresa dedicada a arreglar transformadores. Un edificio de más de 15 metros de altura envuelto en llamas de 3 metros que parecían inalcanzables.

 

“La primera que me impactó es una en Guanajuato, en Marfil (…) el edificio que se estaba incendiando era uno de más de 10 a 15 metros de altura, y las llamas de unos 3 metros de altura todavía”, recordó.

Como esa, ha vivido experiencias duras, tristes, que han puesto a prueba el corazón. Pero ninguna ha sido más fuerte que su convicción de servir.

 

Para el Capitán Huerta, ser bombero no es solo apagar fuego. Es quedarse, cuidar la estación y portar el uniforme con amor. Y es que cuando el porta su uniforme deja de ser civil y se convierte en protector de los demás.

 

“Sí hay algo por llamarlo amor a la estación”, afirmó.

 

Y es ese amor el que, después de tantos años, lo sigue haciendo entrar por la misma puerta por la que un día llegó como estudiante. Luego de cuatro décadas, el Capitán Primero mantiene su convicción en servir al pueblo salmantino.