El presidente municipal constató que hasta inicios del mes de agosto se ingresó la solicitud a la SAMA
Salamanca, Gto.- A cuatro meses de que fue detenido su funcionamiento por los daños inmediatos y efectos negativos al medio ambiente que causó en la Colonia 18 de Marzo, el gobierno municipal no ha ingresado la solicitud formal para el traslado de la planta asfaltadora ni ha gestionado los permisos ambientales necesarios para su reubicación.
En entrevista El presidente municipal César Prieto, reconoció que fue hasta inicios de agosto que se ingresó la solicitud a la Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA), para que se otorgue el permiso de traslado de la planta asfaltadora, una situación que se habría comunicado a los vecinos tardaría únicamente dos meses, sin embargo, debido a este retraso se espera que por lo menos se acumulen seis meses sin que opere la planta.

La planta, que operaba en las inmediaciones de la colonia 18 de Marzo, fue frenada por los propios habitantes luego de meses de denuncias por contaminación, olores penetrantes, presencia de partículas en el aire y afectaciones a la salud, principalmente en niños y adultos mayores. Vecinos bloquearon los accesos y exigieron la intervención del gobierno municipal, lo que derivó en la suspensión de actividades de la instalación.
Desde entonces, el equipo permanece inactivo, pero sin que se haya definido su destino final ni se haya cumplido con la normatividad ambiental que exige un proyecto de esta naturaleza.
De acuerdo con información recabada, hasta el momento la administración municipal no había ingresado ante la SAMA, ni ante la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) la solicitud de Manifiesto de Impacto Ambiental, Licencia Ambiental Única ni el cambio de uso de suelo para un nuevo predio.

Tampoco se ha presentado ante el Ayuntamiento el expediente técnico para autorizar el traslado, lo que incluye el dictamen de factibilidad, uso de suelo y medidas de mitigación ambiental.
El contexto de la clausura se remonta a abril de 2026, cuando colonos de la 18 de Marzo documentaron escurrimientos de chapopote, emisiones constantes de humo negro y ruido excesivo durante la madrugada. Tras varias mesas de diálogo sin acuerdos, los pobladores impidieron el paso de camiones y maquinaria, obligando al cese de operaciones.
Aunque el gobierno local se comprometió en ese momento a reubicar la planta en una zona alejada de la mancha urbana y a cumplir con todos los permisos ambientales, a la fecha el procedimiento sigue sin iniciar.
Habitantes de la colonia han advertido que no permitirán que la planta vuelva a operar en su ubicación actual, mientras que organizaciones ambientalistas han señalado que cualquier traslado debe contar con estudios previos que garanticen que no se repetirán los mismos daños en otra comunidad.