A un año y medio del ataque armado en el que cuatro hombres perdieron la vida, la actividad deportiva y social no ha vuelto a ser la misma; a ese hecho se han sumado otros ataques, privaciones de la libertad y extorsiones que han llenado de miedo a los lugareños
Salamanca, Gto.- A un año y medio de que se perpetró un ataque armado en el campo de fútbol de la Congregación de Cárdenas, donde cuatro hombres perdieron la vida, la actividad deportiva y social no ha vuelto a ser la misma en esta comunidad de la zona norte de Salamanca.
Lo que antes era punto de reunión de familias, jóvenes y niños para partidos de domingo, entrenamientos y fiestas comunitarias, hoy luce semivacío. Vecinos señalan que después de las 6 de la tarde nadie quiere permanecer en la zona y los fines de semana los equipos han dejado de acudir por temor a ser víctimas de alguna agresión.
El ataque ocurrió hace 18 meses cuando hombres armados irrumpieron en el campo de fútbol y abrieron fuego contra un grupo de personas. Cuatro hombres fallecieron en el lugar y otros resultaron heridos. Desde entonces, el campo se convirtió en símbolo del miedo.

Habitantes de Cárdenas relatan que no solo fue ese hecho. A partir de entonces se han registrado otros ataques armados en calles aledañas, privaciones de la libertad de personas y cobros de extorsión a comercios y productores agrícolas, lo que ha incrementado la percepción de inseguridad.
Cambian rutinas por miedo
Los lugareños aseguran que han tenido que modificar sus actividades cotidianas. Salen más temprano a trabajar sus parcelas, regresan antes de que anochezca, han suspendido bailes, kermeses y reuniones nocturnas, y algunos jóvenes han dejado de asistir a entrenamientos o a la escuela del turno vespertino.
“Antes aquí se vivía tranquilo, venían familias a ver el fútbol. Ahora ya no, tenemos miedo de estar ahí, no sabemos en qué momento puedan llegar otra vez”, señalaron vecinos de la comunidad.
Ante esta situación, habitantes de Cárdenas denuncian que han solicitado a las autoridades municipales y estatales incrementar la seguridad en su comunidad con mayor presencia de Policía Municipal, Fuerzas de Seguridad Pública del Estado y Guardia Nacional, así como rondines permanentes y puntos de revisión en los accesos a la congregación.
Aseguran que pese a oficios y reportes al 911, la respuesta ha sido esporádica y no se ha establecido una base de operación o un esquema de proximidad constante