A pesar del llamado público a las autoridades la dirección de Seguridad Pública no ha tenido ningún acercamiento
Salamanca, Gto.- A pesar de que vendedores del tianguis de pirotecnia ubicado cerca del kilómetro 8 del libramiento sur, hicieron público que son víctimas de extorsión y deben pagar hasta 10 mil pesos por puesto para evitar agresiones contra su vida, la de sus familias o los usuarios del espacio. La dirección de Seguridad Pública no ha tenido ninguna atención, confirmó en entrevista el propio alcalde César Prieto.
“Le pregunté yo al compañero Juan Pablo, me comenta que hasta el momento no tienen alguna acercamiento de parte de los compañeros de aquí de la pirotecnia, pero con mucho gusto, no solo para ellos, para cualquier persona que esté en una situación similar donde personas se acerquen para intimidarlos, para pedirles un dinero que no les corresponde tienen las puertas abiertas para nosotros poderles dar la seguridad”, declaró el alcalde.
Por su parte los afectados señalaron que el cobro ilegal se ha vuelto sistemático en la temporada alta y que el temor los obliga a pagar. “Es eso o arriesgarnos a que nos pase algo a nosotros o a la gente que viene a comprar”, dijo uno de los comerciantes que pidió el anonimato por seguridad.
Pese a que el problema ya se hizo público, el alcalde César Prieto reconoció que su director de Seguridad Pública no ha tenido ningún acercamiento con los locatarios. En lugar de activar protocolos de protección, la autoridad municipal espera a que sean los propios comerciantes quienes se acerquen a solicitar ayuda.
Omisión frente a un delito de alto impacto
La extorsión es un delito que se persigue de oficio y representa un riesgo directo para la seguridad pública, más aún en un tianguis de pirotecnia donde cualquier incidente puede escalar a una tragedia. La falta de acción preventiva contrasta con el discurso oficial de “atención a las causas” y pone en evidencia la ausencia de inteligencia y proximidad policial en puntos vulnerables.
Para los vendedores, la postura del municipio los revictimiza: primero los deja expuestos al crimen y luego les traslada la responsabilidad de buscar a la autoridad. “Nosotros ya alzamos la voz. ¿Qué más quieren, que nos maten para que vengan?”, reclamó otra comerciante.
