La presidenta inicia agenda a las 7:30 en Irapuato y sigue en Celaya con la asamblea “Honestidad y resultados”; en Salamanca la crisis de seguridad, el rezago y la falta de empleo esperan otro día
Salamanca, Gto.- Como dice la canción, “no pases por Salamanca”; la presidenta Claudia Sheinbaum visitará Guanajuato este viernes, pero en su agenda oficial Salamanca no aparece ni de pasada. El verso de Caminos de Guanajuato, de José Alfredo Jiménez, le quedó a la medida a la logística presidencial.
De acuerdo con la agenda difundida por Presidencia, la visita arranca puntual, a las 7:30 de la mañana, con la conferencia matutina en Irapuato. Después, la comitiva se trasladará a Celaya, donde encabezará la asamblea “Honestidad y resultados” en el Ecoforum.
De Salamanca, nada. Ni mención, ni escala técnica, ni saludo de carretera.

La omisión no pasa desapercibida en un municipio que, curiosamente, sí figura y en los primeros lugares en todos los indicadores que el Gobierno Federal presume combatir: homicidios dolosos, extorsión, rezago social, y una economía local que lleva años esperando la llegada de inversiones que se anuncian en Irapuato, Celaya y León, pero que aquí no aterrizan.
Mientras en Irapuato se hablará de seguridad y en Celaya de honestidad y resultados, en Salamanca los resultados se miden de otra forma, en colonias sin pavimentar a un costado del Dren Sardinas, en escuelas que piden que les nivelen una calle de terracería para desahogar el tráfico, en colectivos de madres que llevan ocho años buscando a sus desaparecidos con una pala y una canción, y en más de 70 días de mala calidad del aire que provocan conjuntivitis y afecciones respiratorias.
Es decir, todo el catálogo del rezago, sin necesidad de asamblea. Claro que tiene lógica no pasar, Salamanca es tierra compleja, donde no alcanza un discurso de honestidad y resultados para tapar hundimientos, encharcamientos y expedientes sin resolver. Mejor evitar la incomodidad de explicar por qué, a pesar de albergar la refinería más emblemática del país, no hay generación de empleos ni proyectos de atracción de inversión que se queden.
Así que la gira sigue su camino, de Irapuato se brinca a Celaya, sin desviarse, como en la canción. Al final, el mensaje para Salamanca es claro y hasta musical: si hay visita presidencial en Guanajuato, que no pase por aquí.