Al oscurecer el temor profundiza sus raíces; aseguran
Salamanca, Gto. – La extorsión ha sido una forma de violencia que han sufrido integrantes de Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos.
De acuerdo con Ana Margarita Manríquez, quien forma parte del colectivo desde 2024, las primeras semanas de la desaparición de su esposo recibió llamadas de números desconocidos, donde se le solicitó efectivo.
“Busco a mi esposo Yonathan Armando, desaparecido en septiembre de 2021. Al principio yo empecé a publicar, me hablaban pidiéndome dinero y que me regresaban a mi esposo, que ellos se lo habían llevado por equivocación”, expresó.

Ante la situación, la ciudadana expresó que, con el apoyo de Alma Lilia Tapia, representante del grupo de búsqueda, comprendió lo difícil que es el proceso de las búsquedas y notó que no todas las llamadas telefónicas son confiables.
Asimismo, la mujer buscadora detalló que el agotamiento físico es otro factor que sobreviven las integrantes de la organización civil.
“Yo veo mujeres cómo se esfuerzan, hay mamás ya grandes que tienen problemas de rodillas, cansadas y ellas andan en la búsqueda, y son personas de admirarse”, sentenció.

Los colectivos de búsqueda en México resisten, igualmente, el temor. En este contexto, la vocera de la agrupación señaló que las horas nocturnas se tornan difíciles por el miedo.
“Cuando una llega a su casa en la noche después de todo, si te quedas pensando, nos da miedo, porque pensamos que se nos pueden meter o algo. (…) No hay quien proteja a las buscadoras con seriedad”, sentenció.
Comisión de Búsqueda del Estado Guanajuato se ha visto rebasada por los casos de desaparición, por lo que el seguimiento de cada caso se ha vuelto difícil.
Frente al panorama, alrededor de 400 familias, que constituyen el colectivo, resisten las adversidades y continúan en búsquedas de campo con la esperanza de encontrar a sus seres queridos.