Los hechos aún no se han esclarecido
Salamanca, Gto.- A seis meses del ataque armado en San José de Mendoza que cobró la vida de 8 jóvenes el pasado 16 de marzo, sobrevivientes y familiares de las víctimas compartieron el difícil proceso por el que han pasado desde aquel fatídico día en el que sus vidas cambiaron por completo.
Isaac Mondragón, de 19 años, narró con claridad el momento en que su vida cambió para siempre.
“Estuve tirado en el suelo, sin poder mover las piernas. Sabía que había recibido un disparo y que todo había cambiado. Cuando llegué al hospital me operaron de inmediato; gracias a Dios, la médula no fue tocada, así que tengo la esperanza de volver a caminar”.
El joven destacó el apoyo de su madre, quien lo cuidó día y noche durante su hospitalización, y de la atención psicológica por parte del DIF Municipal que ha recibido para poder procesar lo vivido. “Quiero agradecer al apoyo que me da el DIF Municipal porque nos están dando apoyo en el traslado para mis rehabilitaciones porque es un gasto muy grande. Me han ayudado mucho a volver a ser yo mismo, a soltarme y empezar una nueva vida”.
A pesar de la tragedia, Isaac aseguró que su temor personal ya no existe, “ya lo viví, ahora solo me cuido para que no vuelva a pasar. Tengo que mantener la esperanza de caminar de nuevo y seguir con mi vida”. También compartió sus sueños: desea estudiar agronomía, carrera ligada a la tradición familiar, y continuar con su vida más allá de lo ocurrido.
Blanca Ríos, madre de uno de los jóvenes que perdió la vida, relató con dolor lo ocurrido aquel 16 de marzo: “Seis de ellos estaban conviviendo frente a la iglesia y dos más pasaban en bicicleta cuando sujetos armados les arrebataron la vida. Todos eran jóvenes alegres, trabajadores y respetuosos; no hacían daño a nadie”.
Isaac y Blanca coinciden en que lo vivido los ha hecho más fuertes, aunque reconocen que las cicatrices emocionales permanecerán. Sus testimonios reflejan el duelo, la resiliencia y la esperanza de quienes luchan por reconstruir su vida y su comunidad tras una tragedia que marcó para siempre a San José de Mendoza.
