Acusan minimización de extorsión en Salamanca; autoridades desconocen nueva modalidad

Comerciantes denuncian entrega forzada de droga para venta y cobro semanal; mientras Seguridad Pública lo reduce a “bolsitas para pedir dinero”

Salamanca, Gto.- Mientras comerciantes de Salamanca denuncian una nueva modalidad de extorsión y cobro de piso que incluye la entrega forzada de envoltorios con presuntas sustancias ilícitas para su venta en establecimientos y la exigencia de una cuota semanal en efectivo, autoridades municipales muestran desconocimiento del fenómeno y han minimizado su alcance.

De acuerdo con testimonios de comerciantes y personas afectadas, presuntos grupos criminales distribuyen dosis empaquetadas para obligar a los locatarios a comercializarlas dentro de sus negocios, bajo la amenaza de tener que entregar semanalmente una cantidad determinada de dinero. La presión ha provocado el cierre de al menos cinco establecimientos en la comunidad de Valtierrilla.

Los afectados señalan que se trata de un esquema que va más allá de la extorsión tradicional, pues los involucra forzosamente en la distribución, incrementando el riesgo para su seguridad y su situación legal.

No obstante, al ser cuestionado por medios de comunicación sobre esta problemática, el director de Seguridad Pública Municipal, Juan Pablo Ramírez Talavera, declaró que estas modalidades consisten en que los presuntos delincuentes “les están llevando bolsitas para pedirles dinero”.

La declaración, de acuerdo con comerciantes, minimiza una problemática que ya ha rebasado a las autoridades y refleja desconocimiento sobre la forma en que opera la extorsión en la zona.

Los denunciantes indicaron que la frase reduce el delito a una petición de dinero, cuando en realidad se trata de un mecanismo de coacción que combina narcomenudeo forzado y cobro de piso, con consecuencias directas como el cierre de negocios, pérdida de empleos y desplazamiento de familias.

Comerciantes de Valtierrilla y de la cabecera municipal señalaron que han solicitado apoyo y presencia preventiva, sin obtener una respuesta efectiva. Aseguran que por temor a represalias muchos casos no se denuncian formalmente, lo que agrava la cifra negra.