El corte inicia entre el 15 y 20 de octubre; productores de Godoy se preparan para abastecer ofrendas del Día de Muertos
Salamanca, Gto.- A poco de que inicie el corte masivo de cempasúchil en la zona oriente de Salamanca, productores del ejido de Godoy hacen un llamado a la ciudadanía a mantener viva la tradición y a comprar la flor directamente en el campo.
La invitación la hace Juan Puente Pérez, trabajador agrícola con casi seis décadas de experiencia en el cultivo de tierras en Godoy y comunidades cercanas, quien todos los días recorre poco más de cinco kilómetros desde su comunidad de Mexicanos hasta la parcela donde labora.
Llega antes de las siete de la mañana y no para hasta la una de la tarde. Su jornada comienza antes de las seis, pedaleando en bicicleta para desquelitar, quitar la hierba que compite con la flor, aflojar la tierra, revisar el riego y evitar plagas. Una labor de seis horas diarias que resulta clave para que el botón del cempasúchil abra parejo y a tiempo.
“Que no se pierda la costumbre”, pide Juan a la gente para que vayan al campo y que compren directo al productor, que mantengan viva la ofrenda.

Explicó que esta temporada el campo se llena de color amarillo y morado, señal inequívoca de que se acerca el Día de Muertos. El cempasúchil, una de las flores más emblemáticas de México, se siembra entre junio y julio en ciclo de temporal, requiere suelos bien drenados, riego moderado y deshierbe constante, y cada planta puede dar hasta 20 flores.
Su valor va más allá de lo comercial. Para la cultura mexicana, su color intenso y su aroma penetrante sirven como guía para las ánimas que, según la tradición prehispánica, regresan del Mictlán al altar familiar el 1 y 2 de noviembre. Por ello se esparcen pétalos en senderos desde la puerta hasta la ofrenda y se forman coronas y arcos.
“Pues sí, es muy bonito, es una alegría para que toda la gente vea que el producto que va a llevarse, lo bueno que está el campo, va a venir a comprar sus flores a sus difuntos”, compartió mientras limpiaba entre surcos. “Sí, la costumbre de venir a comprar sus flores, la tradición, sí viene mucha gente a comprar sus flores, es bonito que uno sea parte de todo esto”.
Originario de Mexicanos, Juan es sustento de su esposa y de sus dos hijas. Aunque ellas no se dedicaron a la agricultura “son amas de casa, las dos van a trabajar”, él permanece entre azadón y surco.