El pequeño inmueble de Allende y Sánchez Torrado permanece en la memoria de los salmantinos mayores
Salamanca, Gto.- Justo en la esquina de la calle Sánchez Torrado, sobre Allende, se ubica una pequeña casa que años atrás albergó objetos elaborados de barro y jaulas para canarios.
Su interior todavía permanece en la memoria de los pobladores de mayor edad, quienes la conocían como “la casa de las ollas” o “La esquina de la Chata”, ya que en el inmueble vivía una mujer de baja estatura, regordeta, de piel clara y siempre con trenzas, a quien apodaban “La Chata”.
La pobladora abría las puertas cada día para ofrecer sus ollas de barro a los vecinos y visitantes del centro.

“Encontrabas de todo ahí, hasta el periquito. No sólo vendían objetos de barro”, narró el cronista salmantino Juan José Rodríguez Chávez, quien cuenta con el nombramiento honorífico y vitalicio como Cronista del Templo de San Agustín.

El cronista especificó que esta esquina salmantina tiene la característica de contar con pilares que potencializan y enmarcan su fachada, un detalle arquitectónico que aún se conserva y que la hace distinguible del resto de las casonas del Centro Histórico.
Este pequeño establecimiento cerró el acceso a los ciudadanos luego de la muerte de su dueña y el espacio pasó a manos de uno de sus hijos. Sin embargo, no volvió a ofrecer los distintivos objetos de barro, quedando únicamente en la memoria colectiva como una de las esquinas más queridas del Centro de Salamanca.