Colectivos señalan negligencia y deuda pendiente; vecinos de la zona denuncian casos de cáncer
Salamanca, Gto.- Este jueves 24 de septiembre se rindió homenaje a la Dra. Lilia América Albert Palacios, toxicóloga mexicana que acudió a Salamanca para evaluar y documentar la explosión de TEKCHEM ocurrida el 12 de septiembre de 2000.
El reconocimiento se dio bajo la coordinación de Fronteras Comunes y la Colectiva México Tóxico, con el posicionamiento titulado “TEKCHEM A 26 AÑOS DE INJUSTICIA AMBIENTAL: NEGLIGENCIA, OMISIÓN Y UNA DEUDA AMBIENTAL, DE SALUD Y PROTECCIÓN A LOS DERECHOS HUMANOS AÚN PENDIENTE”, así como de la maestra Maura Alicia Vázquez Figueroa, el Ing. Bioquímico Hiram Eugenio De La Peña Villavicencio y Alejandro Salgado, quienes han sostenido por más de un cuarto de siglo la exigencia de protección a la salud y remediación integral del sitio.
Durante el homenaje, organizaciones y ciudadanos enviaron un saludo solidario a las colonias más afectadas: San Juan de la Presa, La Cruz, Jardines de San Juan y Nativitas, entre otras.

Recordaron que aquella tarde se generó una nube tóxica que, de acuerdo con testimonios y documentos reunidos durante años, alcanzó diversas zonas de Salamanca y se desplazó hacia Valle de Santiago e Irapuato, con versiones contradictorias sobre las sustancias liberadas, la cantidad emitida y el número de personas expuestas. Subrayaron que las emisiones al aire, agua y suelo de plaguicidas y materiales tóxicos aún continúan.
Denunciaron que el caso Tekchem no comenzó ni terminó con la explosión. Durante décadas, el predio acumuló residuos derivados de la fabricación de plaguicidas. Auditorías, denuncias ciudadanas y documentos públicos han señalado la presencia de plaguicidas organoclorados y organofosforados, metales pesados y otros contaminantes peligrosos.

También documentaron incumplimientos, retrasos y acciones de remediación que las comunidades consideran insuficientes y poco transparentes, calificando las intervenciones oficiales como “maquillaje verde”.
Exigieron estudios epidemiológicos, muestreos de suelo recientes y públicos, monitoreo atmosférico continuo y mecanismos de información que permitan conocer los avances y criterios técnicos de cada etapa de saneamiento. Invocaron el principio señalado por el Relator Especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y el artículo 4º constitucional, que reconoce el derecho a la protección de la salud y a un medio ambiente sano.

En el acto, habitantes de colonias cercanas al predio compartieron testimonios sobre padecimientos de cáncer: una tragedia vaticinada por la Dra. Albert.
Los asistentes y pobladores afectados exigieron una estrategia de vigilancia sanitaria con enfoque preventivo y reiteraron que el desarrollo industrial nunca debe colocarse por encima de la salud y los derechos humanos.