José desapareció el 20 de julio de 2024 mientras trabajaba; su taxi fue hallado en camino a la comunidad de La Luz, sin que hasta ahora haya avances en la investigación
Salamanca, Gto.- Luego de dos años desaparecido, su madre, esposa e hija de José Roberto Mendoza Zavala conmemoraron en su ausencia lo que sería su aniversario número 42 de vida. A pesar del tiempo y de no conocer ninguna pista sobre su paradero, su familia mantiene la esperanza de que pronto pueda regresar a casa.
“Es un sentimiento muy fuerte para nosotras que somos sus hijas, no tenemos donde celebrarle, donde llorarle, mientras no está con nosotras le pusimos un espacio a su memoria para recordarlo”, relató una de sus consanguíneas.
José Roberto Mendoza Zavala desapareció el 20 de julio del año 2024 en Salamanca. Se encontraba laborando en su taxi cuando se le vio por última vez. De acuerdo con sus familiares, era un hombre trabajador que ese día solo salió a laborar como lo hacía habitualmente.

Sin embargo, su taxi fue localizado en un camino rumbo a la comunidad de La Luz. Desde entonces, no han sabido de él ni la Fiscalía General del Estado de Guanajuato ha podido darles alguna línea de investigación sobre qué fue lo que sucedió con José.
“Desde entonces no sabemos nada, las autoridades nos han dicho que no ha avanzado la investigación, nos hemos seguido moviendo, buscando, preguntando, no nos han resuelto si encontraron huellas en el taxi, no encontramos su celular, ni ninguna otra pertenencia”, recordó su familia.
En su cumpleaños, sus familiares más cercanos, frente a un altar con la fotografía de José, le festejaron su cumpleaños número 42 ante la falta de su presencia física. Su mamá, su esposa e hijas le recordaron el gran amor que le tienen a través de un canto en medio de su dolor y angustia. Es su forma de honrarle y recordarle a pesar de las circunstancias, a pesar de no poder darle un abrazo y un beso.
A poco más de dos años desde que se supo de José por última vez, su familia solo desea saber de él. No buscan culpables, solo verlo regresar a casa, incluso si eso conlleva darle una cristiana sepultura y tener un lugar en donde poder llorar su ausencia.