Llegan menos migrantes, pero Casa San Carlos Borromeo se sostiene al 70% gracias a salmantinos

Actualmente recibe entre 15 y 20 personas por semana

Salamanca, Gto.- Con menos flujo que en años anteriores y sin el paso constante del tren, la Casa del Migrante “San Carlos Borromeo” opera actualmente a alrededor del 70 por ciento de su capacidad, sostenida principalmente por la solidaridad de los salmantinos.

Miguel Ángel Ramírez, encargado del albergue, explicó que la dinámica migratoria ha cambiado en los últimos meses. El tránsito se ha hecho más lento y disperso por las deportaciones hacia otros puntos de la frontera, lo que ha reducido el número de personas que llegan a Salamanca.

“Completamente frenado no, pero sí ha hecho más lento todo el tránsito de ellos, porque ahora los deportan hasta otros puntos”, comentó.

Antes, dijo, era común que los migrantes viajaran en el tren y bajaran en Salamanca para pedir apoyo. Hoy esa ruta ha disminuido y quienes intentan llegar a Estados Unidos buscan otras alternativas para desplazarse.

Aun así, el espacio sigue siendo necesario. Actualmente recibe en promedio entre 15 y 20 personas por semana, aunque el movimiento es irregular. Hay periodos de varios días sin ingresos y otros con varios solicitantes a la vez. Esta semana, por ejemplo, solo se había atendido a seis personas.

La casa continúa ofreciendo alojamiento, alimento, aseo, atención médica y servicios básicos tanto a personas en tránsito como a quienes han sido deportadas y requieren apoyo para regresar a sus lugares de origen.

Uno de los principales retos ha sido la disminución de apoyos de organismos internacionales, recursos que antes contribuían al funcionamiento del albergue. Ante ello, el respaldo de la ciudadanía y de la parroquia del Sagrado Corazón se ha vuelto fundamental para mantener los servicios.

Ramírez destacó además el apoyo del Gobierno del Estado, que en temporada de calor proporciona electrolitos y en invierno entrega cobijas.

Con operación menor a la de otros años, pero con las puertas abiertas, la Casa “San Carlos Borromeo” se mantiene como un punto de apoyo seguro para quienes siguen en el camino.