Hoy estudian en un aula digna y con sanitarios, no gracias a un programa oficial, sino al esfuerzo de maestras y madres de familia
Salamanca, Gto.- Durante meses, 21 niños de primero y segundo grado de la comunidad Los Soto tomaron clases en una bodega de piso de tierra, sin ventilación, sin luz adecuada y sin baños. Hoy estudian en un aula digna y con sanitarios, no gracias a un programa oficial, sino al esfuerzo y la perseverancia de sus madres, padres y dos maestras.
El plantel, una escuela rural multigrado que opera bajo el esquema del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), se ubica a casi dos kilómetros al poniente de la cabecera municipal, en una localidad de alrededor de 170 familias. Antes, los niños tenían que caminar más de un kilómetro y medio hasta una comunidad vecina para poder cursar la primaria.
Ante la necesidad de tener su propia escuela, un vecino prestó una bodega que fue habilitada con mesas y un pizarrón. Ahí, entre el calor y la falta de condiciones mínimas, los menores de primer ingreso intentaban aprender.

“La bodega no reunía las condiciones, pero era lo que teníamos para que los niños no dejaran de estudiar”, relataron padres de familia.
Fue entonces cuando el comité de padres y las maestras Flor y Carmen decidieron no esperar. Organizaron ventas de alimentos preparados, rifas, cooperaciones y faenas comunitarias. Con lo recaudado compraron blocks, cemento y lámina, y levantaron con sus propias manos un aula de material con piso firme y ventilación, además de un módulo de baños separados para niñas y niños.
“Las maestras Flor y Carmen fueron una parte importante del proyecto, siempre buscaron alternativas para que nuestros hijos tuvieran mejores condiciones para estudiar sin tenerse que desplazar a comunidades aledañas”, coincidieron los padres, quienes aseguraron que la nueva aula ya mejoró la asistencia y el ánimo de los estudiantes.

La obra, levantada sin recursos oficiales, es hoy el ejemplo de lo que la organización comunitaria puede lograr.
Con el salón concluido, la comunidad escolar tiene ahora una segunda meta: mejorar el acceso al plantel. La calle que conduce a la escuela es de terracería y en temporada de lluvias se vuelve intransitable, lo que dificulta el ingreso de los niños, de las instructoras del Conafe y de los materiales escolares.
Por ello, solicitaron al Gobierno Municipal y a la Delegación Regional de Educación el revestimiento y cuneteo del camino, así como la dotación de mobiliario y material didáctico para consolidar el espacio que, con esfuerzo propio, lograron construir.