Cada vez es más frecuente la muerte de árboles por plagas y falta de conservación
Salamanca, Gto.- Pese a ser considerado uno de los municipios con mayor problemática ambiental en el estado por la calidad del aire y de recibir miles de árboles en donación de asociaciones como Grupo México, Salamanca no cuenta con un inventario forestal que permita conocer cuántos árboles existen, en qué condiciones se encuentran y dónde se requiere reforestar de manera prioritaria.
La falta de este diagnóstico, advierten ciudadanos y ambientalistas, ha derivado en la muerte paulatina del arbolado urbano por plagas como el muérdago y el gusano barrenador, la falta de podas técnicas y la ausencia de un programa de conservación y mantenimiento permanente.
“Vemos cómo se secan árboles en camellones, parques y banquetas y nadie hace nada. Se reportan y tardan meses en atenderlos, cuando ya la plaga avanzó a otros. No hay un censo, no hay un plan real, solo campañas para la foto”, señaló un usuario del jardín Constitución.
A esta situación se suma la baja sobrevivencia del arbolado plantado en las campañas de reforestación. De acuerdo con datos proporcionados por personal del área de Medio Ambiente y por organizaciones civiles, de cada 100 árboles plantados en jornadas masivas, solo el 50% sobrevive el primer año por falta de riego, vandalismo y una mala elección de especies no adaptadas al clima local.

De ese 50% que sobrevive, menos de la mitad logra establecerse después de tres años, periodo que requieren las especies para adaptarse al entorno, desarrollar raíces y ser autosuficientes. Es decir, de cada 100 ejemplares, menos de 25 llegan a ser árboles adultos.
“Plantamos muchos, pero no los cuidamos, se planta en junio y se olvidan. Si no se riegan en estiaje, si no se protegen y si se plantan especies que necesitan mucha agua en un municipio con estrés hídrico, se van a morir”, explicó un brigadista.
Por ello, ciudadanos demandan la elaboración de un diagnóstico fitosanitario y la creación de un Plan Municipal de Forestación con especies nativas y de bajo consumo de agua, como mezquite, huizache, palo dulce y fresno, así como acciones eficientes y sostenidas que contribuyan a mejorar la calidad del aire y a mitigar las altas temperaturas.
“Queremos acciones que sí funcionen, no solo plantar por plantar. Necesitamos árboles que nos den sombra, que capturen polvo y que ayuden a respirar mejor. Salamanca lo necesita más que otros municipios por la refinería, la termoeléctrica y el corredor industrial”, coincidieron.