TIBA, EL BRASILEÑO QUE SE GANÓ EL CORAZÓN DE MILES

Imágenes Facebook Petroleros de Salamanca

Salamanca Guanajuato.- José Santos Damasceno Filho ‘Tiba, dejó una huella imborrable en el fútbol mexicano y en el corazón de los salmantinos.

José Santos Damasceno Filho, mejor conocido como ‘Tiba’, es uno de los futbolistas brasileños que logró ganarse un lugar especial en el fútbol mexicano gracias a su talento, constancia y profesionalismo. Nacido en Salvador de Bahía, Brasil, encontró en México el escenario ideal para desarrollar gran parte de su carrera, convirtiéndose en un mediocampista reconocido por su visión de juego, técnica depurada y capacidad para liderar desde el centro del campo.
Su aventura en el balompié mexicano comenzó en 1991, cuando llegó a los Pumas de la UNAM, institución en la que dio sus primeros pasos dentro del fútbol nacional. Posteriormente defendió los colores de Celaya, Atlante, Santos Laguna y Jaguares de Chiapas, acumulando experiencia tanto en la Primera División como en el entonces circuito de ascenso. En cada uno de esos clubes dejó muestra de su calidad con el balón, su inteligencia táctica y su capacidad para convertirse en el motor del mediocampo.

A lo largo de casi dos décadas como futbolista profesional, ‘Tiba’ disputó cientos de encuentros en el fútbol mexicano, consolidándose como un jugador confiable, de gran regularidad y respetado tanto por compañeros como por rivales. Su trayectoria fue reconocida con el Balón de Oro de la Primera División “A” en 2007, distinción que confirmó el excelente nivel que mantenía incluso en la etapa madura de su carrera y que lo colocó entre los mejores futbolistas de la categoría.
Pero fue en Petroleros de Salamanca donde escribió uno de los capítulos más emotivos de su carrera. Entre 2006 y 2009 defendió con orgullo la camiseta guinda, convirtiéndose rápidamente en un referente del equipo gracias a su liderazgo, experiencia y entrega dentro del terreno de juego. Su personalidad y capacidad para ordenar el mediocampo hicieron de él una pieza indispensable para un conjunto que ilusionó a toda una ciudad con la posibilidad de alcanzar el máximo circuito del fútbol mexicano.
Tiba fue parte de aquella inolvidable generación que disputó la final del Apertura 2006, una campaña que despertó la pasión de miles de aficionados salmantinos. Aunque el sueño del ascenso terminó escapándose en una dramática serie de penales, aquel equipo quedó grabado para siempre en la historia del club, y el mediocampista brasileño fue uno de sus principales estandartes por su compromiso, calidad y liderazgo.

Más que un futbolista extranjero, José Damasceno se convirtió en un auténtico petrolero de corazón. Cada partido lo disputó con intensidad, demostrando respeto por la institución y por una afición que nunca dejó de respaldarlo. Su profesionalismo trascendió los resultados, dejando un legado de esfuerzo, disciplina y amor por la camiseta.
Con el paso de los años, su nombre sigue siendo sinónimo de una de las mejores etapas de los Petroleros de Salamanca. Para muchos aficionados, Tiba representa el espíritu de un equipo que hizo soñar a toda una ciudad y que demostró que las verdaderas leyendas no solo se construyen con títulos, sino también con entrega, lealtad y un profundo compromiso con los colores que se defienden.