Comerciantes del mercado Barahona lanzan llamado de rescate ante cierre de locales y competencia de ambulantes

Alrededor de 12 locales se encuentran cerrados, algunos de manera definitiva, otros solo abren algunos días de la semana

Salamanca, Gto.— Locatarios del mercado Barahona realizaron un llamado de rescate comercial ante el cierre de más de una decena de locales que no lograron recuperarse tras la pandemia, situación que atribuyen a la inseguridad, la falta de proyección del inmueble y la escasez de espacios de estacionamiento.

Los comerciantes señalaron que el mercado, el segundo más antiguo de la ciudad, enfrenta una caída sostenida en ventas desde 2020. Locales de abarrotes, comida, ropa y mercería bajaron cortinas de forma definitiva al no poder sostener renta, servicios y personal.

“La gente ya no entra al mercado como antes. Dicen que les da miedo por los asaltos en la zona y porque no hay dónde estacionarse. Prefieren ir al súper o comprar en la calle”, comentó una locataria con más de 25 años en el Barahona.

A la baja afluencia se suma la falta de promoción y modernización del inmueble. Los vendedores indicaron que el mercado no cuenta con señalética, campañas de difusión ni mejoras visibles que atraigan a nuevas generaciones de compradores.

Otro factor que golpea las ventas, denunciaron, es la instalación de vendedores ambulantes en banquetas y accesos del mercado. Puestos de fruta, ropa y alimentos preparados se colocan todos los días en las inmediaciones, desviando a los clientes antes de que ingresen al inmueble.

“Nosotros pagamos renta, luz, agua, permisos. Ellos se ponen afuera, sin pagar nada, y se llevan al cliente. No estamos en contra de que trabajen, pero que haya orden y piso parejo”, expresó un comerciante de carnicería.

Los comerciantes estiman que al menos 12 locales han cerrado de forma definitiva desde la pandemia. Varios más operan solo algunos días a la semana porque las ventas no alcanzan para cubrir gastos diarios.

“Si no se hace algo pronto, el Barahona se va a vaciar. Muchos estamos aguantando por tradición, porque aquí crecimos, pero ya no sale ni para surtir”, dijo una vendedora de frutas y verduras.