Aumenta el maltrato animal en Salamanca

Activistas exigen sanciones y más esterilizaciones

Salamanca, Gto.— Pese a las denuncias que la Dirección de Medio Ambiente recibe a diario, el maltrato animal mantiene una alta incidencia en Salamanca debido a la falta de sanciones y de responsabilidad jurídica contra los responsables, alertaron colectivos y rescatistas.

De acuerdo con activistas, la mayoría de los reportes se concentran en colonias de la zona sur del municipio, donde se documentan casos de abandono, golpes, desnutrición y animales amarrados sin agua ni sombra.

Organizaciones estiman que en Salamanca existen más de 10 mil perros y gatos en situación de calle. Esta población sin control agrava el problema: aumenta el riesgo de agresiones, reproducción desmedida y enfermedades, señalaron.

Aunque la Dirección de Medio Ambiente atiende reportes ciudadanos, rescatistas afirman que las quejas “no proceden” cuando no hay multas efectivas ni seguimiento legal. “Denunciamos, pero al día siguiente el perro sigue en la azotea sin comer. No hay consecuencias para el dueño”, explicó una activista de la zona sur.

Ante el panorama, colectivos hicieron un llamado a las autoridades municipales para reforzar las estrategias de recuperación y esterilización masiva de mascotas. También solicitaron mayor apoyo a refugios y hogares temporales que hoy operan con recursos propios y donaciones.

“Necesitamos campañas permanentes de esterilización, no solo dos veces al año. Y que el municipio aplique el reglamento: que haya multas reales y que se le dé seguimiento jurídico al maltrato”, indicó un representante de rescatistas independientes.

La Ley para la Protección Animal del Estado de Guanajuato contempla sanciones administrativas y penales por maltrato. Sin embargo, en Salamanca activistas acusan que las denuncias ciudadanas rara vez derivan en multas o en carpetas de investigación ante el Ministerio Público.

La zona sur, donde se ubican colonias con mayor crecimiento habitacional y marginación, acumula el mayor número de reportes por animales amarrados, en azoteas o abandonados tras mudanzas.

“Un perro en la calle no llegó solo. Alguien lo abandonó. Y mientras no haya sanciones ni cultura de tenencia responsable, vamos a seguir recogiendo animales golpeados y enfermos”, concluyó una voluntaria de refugio.