Delincuencia y corrupción; impacta a jóvenes y profesionistas en Salamanca

Actos delictivos debilitan al trabajo profesional, el entorno social y educativo de la ciudad; las personas expresan hartazgo ante el contexto inmediato

Salamanca, Gto. – Según el sociólogo salmantino Carlos Villalpando, un joven que experimenta violencia puede tender a repetirla, tendrá dificultades para desarrollarse completamente y podría mostrar conductas atípicas.

Bajo el lente de Villalpando, la ciudad petrolera cuenta con diversos patrones que permiten la violencia.

“Desde un análisis general, que no puedo decir que es ley, puedo identificar la delincuencia y la corrupción, junto con la falta de transparencia; la delincuencia no permite que las persona se desarrollen con normalidad. Por ejemplo, si un joven quiere emprender y le empieza a ir bien, puede ser víctima de amenazas o extorsión”, aseveró.

Aunque las personas jóvenes tienen motivación para estudiar y trabajar, suelen ser vulneradas en distintos ámbitos mediante violencia física, emocional o económica; lo que repercute profundamente en su conducta.

“Puede derivar en lo que desde la criminología denomina como un comportamiento atípico y de ahí se desencadenan otros problemas”, precisó.

El analista subrayó que la delincuencia fragmenta tanto a estudiantes como al gremio profesional.

“Una abogada, una maestra, una psicóloga, una empresaria le puede ir bien y simplemente está trabajando y es víctima de violencia, pues esta persona se desencanta y dejan de hacer ese trabajo positivo. La corrupción permite que muchos delitos queden impunes y que no se solucionen las cosas”, dijo.

Expresó que la corrupción debilita los elementos beneficiosos de la comunidad, exponiendo a personas trabajadoras a delitos y privándolas de sus logros.

Concluyó que la ciudadanía está “harta de que no se solucionen estas problemáticas”. La falta de garantía de un entorno sano afecta la calidad y atención de los servicios que la comunidad necesita y exige.