Buscan enseñar lengua de señas en menores con discapacidad auditiva

La falta de aceptación a su condición impide mejores condiciones de vida

Salamanca, Gto.- En Salamanca habitan 13 mil 361 personas con discapacidad, de acuerdo al censo de Nacional de población y vivienda del INEGI 2020. En el caso de las personas con discapacidad auditiva, la falta de aceptación y de recursos, son las principales limitantes para acceder a talleres y cursos que ayuden al desarrollo de habilidades de comunicación, indicó Sofía Araceli Martínez Espino, representante de la Asociación de Sordos Impulsores de Salamanca.

Aunque el INEGI, señala a la discapacidad visual, es considerada como la principal condición que se presenta en mujeres y hombres salmantinos, el rango de edad más común que la presenta está entre los 60 a 64 años que concentra el 5.73%, en el caso del auditiva el porcentaje es poco, sin embargo, solamente cerca de 600 niños y niñas la desarrollan desde el nacimiento.

La Asociación de Sordos Impulsores de Salamanca, cuenta con 30 integrantes aproximadamente, a los cuales, se le brindan conocimiento de la lengua de señas, pese a que se trata de un sistema poco valorado por la sociedad.

Ante ello, es importante adquirir los conocimientos sobre todo aquellas personas que se dedican a la atención de la población, por lo que, la asociación trabaja en un proyecto con la intención de atender a menores sordo para que desde pequeños pueda desarrollar este conocimiento.

“El proyecto aquí en la asociación consiste en la atención más que nada a niños sordos desde bebés, para que desde esa edad obtengan aprendizaje de la lengua de señas, porque es muy difícil para un sordo, tener comprensión de la lectura de la escritura y comprensión de manera general en la vida, por eso, nuestra intención actual es atender a niños sordos o hipo acústicos desde bebés”, explicó Martínez Espino.

Además, señaló que, aunque existe un gran interés por el aprendizaje de la lengua de señas por falta, una vez que se abren los cursos es poca la respuesta y esto se debe a distintas circunstancias como cuestiones económicas, transporte, o bien, a la negativa por parte de las familias en aceptar que cuentan con una persona con discapacidad auditiva.