Viernes de Dolores; tradición incrustada desde hace siglos en los salmantinos



Por medio de altares y lágrimas simbólicas las nuevas generaciones logran apropiarse de la identidad salmantina 

Salamanca, Gto.   El municipio de Salamanca, respaldado por una tradición que abarca cuatro siglos, organizó la celebración del Viernes de Dolores, una costumbre arraigada en la región del Bajío.  

Bajo el concepto de “las lágrimas de la virgen”, la ciudad petrolera disfruta una bebida elaborada con betabel, jamaica, plátano, lechuga, naranja y melón. Ingredientes que simbolizan el llanto de la Virgen María ante el sufrimiento de su hijo Jesús, quien perecerá en crucifixión.   

En este contexto, familias e instituciones educativas se sumaron a dicha práctica durante las primeras horas del día para rescatar, conservar y difundir la tradición.

Sobre este terreno, el director general del Bachillerato Tecnológico “El Bachiller”, Roberto Manuel Ruíz, destacó que involucrar al sector juvenil es imperante para mantener viva dicha acción, por lo que el alumnado de su casa de estudios se posicionó en el Jardín Constitución para regalar vasos de esta agua dulce.

“Como parte de los objetivos es que los muchachos tomen estos valores, retomen la cultura; la sientan, la experimenten y las sigan pasando a las generaciones posteriores. Esa es la idea principal”, refirió el directivo.



Por otra parte, la familia Echeverría puso a disposición altar dirigido a la Virgen de Dolores donde se colocaron: naranjas que refieren  la amargura de la Santísima Madre; papel picado y una pequeña ave como factores que distraen el ánimo de la virgen y brindan consuelo; así como germinación de trigo, cera escamada, flores de alhelí, mostaza y manzanilla.

Un conjunto que configuran el transitar del dolor que sobrellevará la advocación de la   Virgen María. 

Asimismo, Ángel Echeverría, integrante de esta familia y joven salmantino, destacó el espíritu vecinal que permitió la unión y la fuerza de la calle Neptuno No. 213 para venerar a la imagen y regalar el agua de Dolores.

Por medio de altares, agua de betabel y una fuerte convicción religiosa este Viernes de Dolores continúa permaneciendo en la cosmovisión salmantina; una acción de fe que ha extendido sus raíces en nuevas generaciones.