Salamanca Guanajuato.- No importa cuántas veces te caigas, lo que importa verdaderamente es que te levantes el mismo número de veces.
Gerardo Rafael García Ramírez es un joven oriundo de Tecate Baja California, pero ya Guanajuatense por adopción tras muchos años viviendo en el estado. Como suele ser llega la mudanza por temas de trabajo con la familia, llegando a vivir a la comunidad de San Nicolás Parangueo en Valle de Santiago.
Realmente a ‘Jerry’ nunca le gustó el fútbol cuando era niño, prefería deportes como el voleibol y el básquetbol, pero al no practicarse ninguno de estos deportes en la comunidad donde llegó a vivir y la necesidad de sentirse parte del grupo de infantes, lo llevó a incorporarse a las retas de balompié.


Muchos dicen muchos dicen que un portero no nace sino se enamora de la posición, pero muchas de las ocasiones la vida y el físico te obligan a ser portero, con Gerardo fue precisamente la segunda. Sí bien la defensa y el medio campo también llaman la atención de Jerry, en competencias siempre ha sido portero.
En San Nicolás de Parangueo se transpira fútbol y cada fin de semana se reúnen en la cancha para disfrutar todos juntos, es precisamente en esas reuniones que Gerardo empieza a jugar de portero cuando no asistía el dictaminado.
Los campos de la filial León de Valle de Santiago fueron los primeros en arropar a Gerardo en su primer torneo, el cual lo disputó con el famoso Atlas Valle.
Como buen Bajacaliforniano apoya al equipo de los Xolos de Tijuana, dicho equipo quedó campeón del fútbol mexicano cuándo precisamente Jerry empezaba a jugar como portero. Fue Cirilo Saucedo una de las inspiraciones de Rafael en la portería y su metodología para aprender a jugar la posición fue la observación, veía los movimientos de los porteros de primera división y poco a poco fue formando su estilo propio.



Fueron varios los equipos en Salamanca de los que formó parte Jerry, y cuando pasaba por uno de sus mejores momentos futbolísticos llegó el fatídico 2023. Año que marcaría un antes y un después en la vida de Gerardo Rafael. Un día domingo jugando en el Estadio El Molinito, defendiendo los colores de Colonia San José, justo cuando salía a competir un balón, algo tronó y lo mandó al suelo, Jerry menciona un dolor insoportable y sentir como si se hubiese salido la rodilla de su lugar, después de la atención médica y de procesar la situación solo preguntó si la jugada había terminado en gol. La lesión fue rotura de ligamento cruzado posterior y el menisco lo tenía también destrozado, para llegar a la operación pasaron 10 meses complicados y después de la operación otros 10 meses de rehabilitación con fisioterapeuta dos veces por semana. Jerry refiere que el cansancio mental fue el más difícil de vencer ya que fueron dos años de su vida sin jugar fútbol, lo cual lo frustró.
En medio de la rehabilitación, Gerardo Rafael junto con su amigo Víctor Cervantes formaron el equipo de Mapaches Hs en la Liga Salmantina, esto para poder seguir en el medio futbolístico a pesar de no jugar. Hoy en día ha regresado a las canchas, pero también sigue con su papel de dt y delegado de su equipo en la liga salmantina.
Como todos, Jerry tiene su historia y hoy tocó contar un poco de ella.