En Juventino Rosas, en trabajo conjunto con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, aseguramos más de 55 mil litros de hidrocarburo almacenado de manera clandestina en dos predios conectados entre sí. Ese combustible ilegal no solo financia estructuras criminales; también representa un riesgo directo para las comunidades por la posibilidad de explosiones o incendios.
Posteriormente, en la comunidad de Santa Rosa de Lima, en Villagrán, y también en coordinación con fuerzas federales, aseguramos cinco armas largas tipo AK-47, más de 400 cartuchos, equipo táctico, tres vehículos —uno con reporte de robo— y 310 cajas de amortiguadores.
Estas acciones no son aisladas. Forman parte de una estrategia integral que combate todas las manifestaciones del delito y debilita la capacidad operativa y financiera de los grupos que generan violencia.
Durante las intervenciones nuestros integrantes fueron agredidos. Actuaron conforme a la ley, restablecieron el control del área y uno de ellos se encuentra estable y en recuperación. Mi reconocimiento a su valentía, disciplina e integridad.
Las líneas de investigación continúan y estas acciones se vinculan con detenciones anteriores y con nuevas intervenciones que seguirán.
A la ciudadanía le decimos con claridad: hay trabajo permanente, coordinación con instituciones federales y presencia operativa en las regiones. No retrocedemos. No cedemos territorio.






