Existen estudiantes que ingresan a secundaria bajo estas condiciones
Salamanca, Gto. – Casas de estudio han presentado dificultades para culminar el proceso de lecto-escritura en estudiantes.
La problemática se agudiza al momento de ascender de grado sin que se haya consolidado aprendizaje en alumnos.
Docente de zona rural en Salamanca, especificó que existen diferentes directrices que permiten lo anterior, y pese a los intentos de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), siguen existiendo alumnos sin la indispensable habilidad.

La titular señaló la falta de recursos y personal capacitado permanente para pequeños con dificultades de aprendizaje.
“En escuelas públicas, por ejemplo, está la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), pero los espacios de esta área no están acondicionados, ahí empezamos mal. Generalmente son una especie de bodegas improvisadas o hasta mesas en pasillos. Se añade que muchos de quienes prestamos servicio en escuelas tenemos horas en otras instituciones, pasa con USAER, por eso no siempre están las chicas todo el día, y las actividades son pocas hacia los alumnos”.
En este contexto, compartió un caso peculiar de un pequeño de 8 años quien contaba con diagnóstico de TDAH cuyo espectro agudizaba la hiperactividad.

“Yo le expliqué a su mamá que era necesaria la intervención de un profesional y que debían acudir a terapias. Yo hice mi parte, lo canalicé a USAER y dirigía mayores esfuerzos hacia el pequeño en el salón, pero sí me fue difícil con más de 20 alumnos; cuando existen casos así, simplemente es imposible para el docente”.
Con apoyo psicológico externo y clases de regularización fuera de la escuela, a las que acudía el menor, se logró la meta.
“Es como una bolita que se hace más grande. Muchos maestros reconocen la dificultad y los pocos recursos de la escuela; estamos atados. Los alumnos entran a secundaria sin saber leer, pero el sistema no nos permite enfocarnos con mayor detenimiento ni a la lectura, ni a matemáticas y a veces preferimos no usar el contenido de los libros de textos para mejorar todo esto”.

Finalmente recalcó una profunda preocupación sobre el rumbo de aquellos estudiantes que por alguna razón no pudieron culminar el proceso de lecto-escritura.
“Siento muy feo, veo muchas realidades en el salón, y sé que lamentablemente para estos pequeños la vida va a ser más difícil”, concluyó.