Además del hostigamiento los grupos criminales han recurrido a privar de la libertad a operadores para presionar el cobro de piso
Salamanca, Gto.- Salamanca se encuentra en una situación crítica en materia de seguridad debido a que la falta de resultados en la prevención del delito ha llevado a que las extorsiones se conviertan en un problema cotidiano, orillando al cierre de negocios de diversos giros hasta llegar a la privación de la libertad de trabajadores para exigir el cobro de piso a empresas transportistas.
Todo esto a causa de la pasividad de las autoridades locales para reforzar las acciones de vigilancia y proximidad en zonas comerciales ha generado una sensación de impunidad entre los delincuentes.

El caso más reciente es el incendio de una pipa en la puerta 5 de la refinería de Pemex, un acto que se suma a la lista de extorsiones y amenazas que han sufrido los transportistas y empresarios de la región. El video difundido en redes sociales, en el que un trabajador de la empresa de transportes es privado de la libertad y obligado a exigir el pago de piso, es un ejemplo claro de la situación que se vive en la ciudad.
La empresa Géminis, afectada por este incidente, no es la única que ha sufrido las consecuencias de la extorsión, muchos negocios en Salamanca han cerrado sus puertas debido a la falta de seguridad y la incapacidad de las autoridades para proteger a los ciudadanos y empresarios.
De acuerdo a las estadísticas del Secretariado Ejecutivo Nacional del Sistema de Seguridad Pública, en el último cuatrimestre las extorsiones han ido en aumento en Salamanca, al registrarse 11 denuncias en agosto, 12 en septiembre, 14 en octubre y 20 en noviembre, para un total entre enero y este último mes de 163 carpetas de investigación iniciadas.

Inclusive los actos de hostigamiento han traspasado las llamadas telefónicas, luego de que grupos armados se han presentado en establecimientos para dejar mensajes y amenazas sobre el cobro de piso, sin que las autoridades hayan identificado a los presuntos responsables o los vehículos usados para trasladarse y huir a través de la red de monitoreo del C4.
Se estima que este año alrededor de 50 negocios cerraron sus cortinas de manera permanente ante las extorsiones, establecimientos como tortillerías, refaccionarías, organización de eventos, restaurantes, bares e incluso carnicerías del Tomasa Esteves, en donde está problemática ha ido en aumento, sin que las autoridades atiendan la solicitud de los locatarios de reactivar la oficina de la Policía Municipal en este centro de abasto.